
Por CrOsTI (crosti@dislateazulgrana.com)
Esta fecha, lejos de ser lo que uno esperaba, pasó sin pena ni gloria. El “equipo del pueblo”, la reencarnación de Holanda del ‘74, jugando como el peor y más aburrido Ferro de Timoteo, nos propinó (A LOS HINCHAS, OBVIO) otro mal trago, que se suma a los que ya nos acostumbramos a recibir (gracias a figuras de la talla de Bobo-Reel, Adriancinho, Bobinelli, el Chaco, el Lobo-ludo, y siguen las firmas…) en estos últimos tiempos.
Sin embargo, la vida siempre da revancha.
Premio doble mediante, el próximo sábado, en la sorprendentemente ahora segura cancha de Buracán, el plantel de cangrejos-mercenarios tendrá ocasión de cruzar lanzas con otro plantel de similar característica, el del otrora “PALADÍN DEL PALADAR NEGRO”, los amargos de Avellaneda. Mucha tela se podrá cortar en ese match.
Los dirigidos por el borracho, que se cagan en las amenazas que profiere el amarronado bocón quien, a pesar de borrar de un plumazo 10 jugadores, ve como le hacen, cual cuarto de albergue transitorio, la cama a cada rato, tratarán de levantar la bandera de ser los más Mercenarios.
Los dirigidos por el Cornudo, quienes aún hoy son amos y señores de lo que ocurre en el club, llegan con más experiencia en esto de cangrejear y salir indemnes. ¿Rifar la Libertadores? ¡Jajá! ¿Rifar un campeonato que ya estaba ganado? ¡Jajá! ¿A punto de quedar afuera de las próximas copas? ¡Jajá! ¿Con serias intenciones de salir últimos? ¡Jajá! ¿Perder el clásico? ¡Jajá! “Soy un Mercenario común... ¡Jajá! Resarcime, Resarcite”.
Dicen los que saben que se va a poner en juego la copa “Un pasito adelante, María, dos pasitos p’atrás”.
El falso “Rey de copas” (Todos saben que en este nuevo siglo, “Rey de copas” hay uno solo: Le dicen Cuqui) quiere llevarla para sus vitrinas y, de paso, sacarle las telarañas y el moho que acumulan sus oxidados trofeos.
El auténtico “Campeón de los Resarcimientos” salvaría, AHORA SÍ, el semestre, con un logro a la altura de sus Gladiadores.
Esta fecha, lejos de ser lo que uno esperaba, pasó sin pena ni gloria. El “equipo del pueblo”, la reencarnación de Holanda del ‘74, jugando como el peor y más aburrido Ferro de Timoteo, nos propinó (A LOS HINCHAS, OBVIO) otro mal trago, que se suma a los que ya nos acostumbramos a recibir (gracias a figuras de la talla de Bobo-Reel, Adriancinho, Bobinelli, el Chaco, el Lobo-ludo, y siguen las firmas…) en estos últimos tiempos.
Sin embargo, la vida siempre da revancha.
Premio doble mediante, el próximo sábado, en la sorprendentemente ahora segura cancha de Buracán, el plantel de cangrejos-mercenarios tendrá ocasión de cruzar lanzas con otro plantel de similar característica, el del otrora “PALADÍN DEL PALADAR NEGRO”, los amargos de Avellaneda. Mucha tela se podrá cortar en ese match.
Los dirigidos por el borracho, que se cagan en las amenazas que profiere el amarronado bocón quien, a pesar de borrar de un plumazo 10 jugadores, ve como le hacen, cual cuarto de albergue transitorio, la cama a cada rato, tratarán de levantar la bandera de ser los más Mercenarios.
Los dirigidos por el Cornudo, quienes aún hoy son amos y señores de lo que ocurre en el club, llegan con más experiencia en esto de cangrejear y salir indemnes. ¿Rifar la Libertadores? ¡Jajá! ¿Rifar un campeonato que ya estaba ganado? ¡Jajá! ¿A punto de quedar afuera de las próximas copas? ¡Jajá! ¿Con serias intenciones de salir últimos? ¡Jajá! ¿Perder el clásico? ¡Jajá! “Soy un Mercenario común... ¡Jajá! Resarcime, Resarcite”.
Dicen los que saben que se va a poner en juego la copa “Un pasito adelante, María, dos pasitos p’atrás”.
El falso “Rey de copas” (Todos saben que en este nuevo siglo, “Rey de copas” hay uno solo: Le dicen Cuqui) quiere llevarla para sus vitrinas y, de paso, sacarle las telarañas y el moho que acumulan sus oxidados trofeos.
El auténtico “Campeón de los Resarcimientos” salvaría, AHORA SÍ, el semestre, con un logro a la altura de sus Gladiadores.




